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¿Se puede restringir la negociación de acciones en una S.A.S.?

Septiembre 27, 2016 11:37 AM |
Alcance_legal

En principio, las acciones que conforman el capital de una S.A.S. son libremente negociables. Sin embargo, una de las ventajas de este tipo societario es su flexibilidad, ya que le permite a los accionistas fundadores establecer en los estatutos la prohibición o restricción para negociar las acciones suscritas y pagadas que conforman el capital social de la sociedad –sin importar el tipo de acción-, así como también se puede permitir la negociación de solo un tipo de acciones.

En ese sentido, si bien la Ley establece la prerrogativa en cabeza de los accionistas de decidir si restringen o no la negociabilidad de las acciones de la sociedad, la misma Ley establece un término máximo, es decir que la prohibición de negociar las acciones no podrá exceder en ningún caso de diez (10) años contados a partir de la emisión de las acciones.  Es importante tener en cuenta que el término mencionado anteriormente puede ser prorrogado por períodos adicionales –sin superar nuevamente esos diez (10) años-, siempre que sea aprobado de manera unánime por la Asamblea General de Accionistas.

Ahora bien, prohibir la negociabilidad de las acciones por un término previamente acordado por las partes puede resultar, en algunas ocasiones, una medida muy excesiva, por lo que también cabe la posibilidad de establecer en los estatutos no una restricción en tiempo sino una autorización previa de la Asamblea General de Accionistas. En virtud de lo anterior, los accionistas podrán incluir en sus estatutos cómo una función de la Asamblea General de Accionistas la decisión –por unanimidad- de aprobar la negociación de las acciones de la sociedad. Este mecanismo resulta bastante efectivo ya que por un lado no restringe la negociabilidad en el tiempo pero si la limita a la aprobación previa de todos los asociados y, por otro lado, le permite a los asociados mantener un control sobre el ingreso de nuevos accionistas, estableciendo como característica propia de la sociedad el vínculo entre sus accionistas y pudiendo entonces analizar a plenitud las ventajas y desventajas del ingreso de un nuevo accionista.

Este tipo de restricciones resultan muy comunes en sociedades familiares o en sociedades creadas por amigos, dónde el ánimo societario tiene sus cimientos en las cualidades y calidades propias de cada uno de los individuos que decidieron unir esfuerzos para crear una sociedad.

Cabe resaltar que, en el evento de realizarse una negociación en contravía de lo dispuesto en los estatutos o desconociendo lo establecido en los mismos, dicha negociación será ineficaz de pleno derecho.

 

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